Situación Problema

Como decisión del grupo, se eligió el tema propuesto por el compañero José Daniel Henao, que hace una análisis de la problemática del cuidado del medio ambiente y de la falta de conciencia de parte de todos nosotros por preservar este bien tan importante.

Cuando un ser humano habla de “Sostenibilidad ambiental” y utiliza precisamente ese término, significa entre otras cosas que ha llegado o forzado llegar la condición de la naturaleza a circunstancias extremas. Hablar de las condiciones entonces, es comparar lo que la naturaleza ha sido con aquello en lo que se convirtió a través de la historia y de la intervención del hombre.

En primera medida y como regla universal sabemos que la naturaleza sólo necesita de ella misma. Se produce y se envuelve a través de sus propias reglas, sin una mediación ajena. Bajo este principio y milagrosamente, todo está conectado de una manera prodigiosa: el sustento es inherente, la necesidad es provista, la ausencia da paso a una nueva creación y lo que no sirve suministra otro atributo. La ciencia misma atestigua en cada estudio de la naturaleza lo mágica que es, y la manera como se comporta incluso en condiciones que comprenden eras y cambios climáticos de alta envergadura.
La intervención del ser humano en su defecto, a razón de supervivencia, data de mucho tiempo atrás, cuando se entendió la tierra y se le trabajó en términos de cultivo y agricultura. Se domesticaron animales, se sometieron bestias, se construyeron civilizaciones a conceptos de castas y tribus, siempre nutriendo las fuentes de toda su constitución a través de bondad de la naturaleza. Para entonces, y con razones de supervivencia, esta relación entre natura-hombre era necesaria e inevitable, pues la evolución así lo dictaba, y así lo dictará, a medida que el tiempo pase. No obstante los tiempos han cambiado y el lugar de la tierra ha sido desplazado por la avaricia humana, dando paso a grandes desniveles en términos de esa estabilidad y mutua perduración de las especies y la madre.
Es importante anotar que la intervención humana sobre la naturaleza alcanzó un momento donde dejó de ser recíproca. Las invenciones que comprenden grandes maquinarias, las fábricas, la producción masiva, el consumo exorbitante, el abuso de los recursos, la indolencia, la presión sobre el ciclo natural etc, han alterado el balance del planeta hacia puntos extremos cuyo límite parece disiparse, invitando cada vez con más codicia, a un mundo donde el que más abarca y consume, es mejor visto o considerado.
La palabra “sostenibilidad” es por tanto un error moderno, porque las acciones humanas han  sobrepasado todas las expectativas: no importa qué tan grande y generoso sea el mundo; no interesa que su extensión sea suficiente para abarcar más y más humanos; no es una gran cosa que el costo de todas estas intervenciones tenga como resultado pérdida de miles de especies, derretimiento de los polos, olas invernales y veraniegas con temperaturas jamás vistas o concebidas. La propaganda y los grupos verdes abundan, y sin embargo la extensión de su influencia es exigua.

El egoísmo y la explotación desmedida de los seres humanos es el resultado todo el avance del que se jacta el siglo veintiuno. Las buenas noticias para la naturaleza en cambio son que de no resistir, ella misma encontrará la manera de estabilizarse sin importar el costo. Seguramente nuestra generación no será testigo de ese evento; pero desde la tierra hasta el universo entero la raza humana y las acciones que la caracterizan, serán ulteriormente erradicadas para dar paso a un nuevo ciclo natural, en donde otra civilización fecundará tal vez una manera más digna de vivir, sin el resultado del que ya nos cuenta tanto regresar. A diferencia del hombre, la naturaleza no se equivoca; no tiene atributos de lo que es bueno, malo o justo: está allí para perpetrarse  y extenderse dentro de su orbita y su universo; está allí para condonar y castigar si es necesario. Ella, en definitiva, sabrá cómo obrar.