Trabajo Final

En el siguiente video, publicado por la National Geographic Channel, da una estadística de consumo para Latinoamérica, en el cual podemos observar diferentes hábitos referidos al consumismo en el continente.




En el siguiente video, hablamos del consumo responsable.



Este es nuestro hogar.


Hablar de soluciones en lo concerniente a los problemas medioambientales que experimenta el mundo contemporáneo, es hablar innegablemente de acciones educativas integradoras, que contemplen no solo los espacios de educación formal como la escuela, sino, además, la autorregulación y conciencia individual de los sujetos. Para educar en el tema es fundamental crear una dimensión global del fenómeno que esté incluida en el currículo escolar y que dé cuenta de la necesidad de conocimiento de los estudiantes. Desde otras esferas como las gubernamentales y no gubernamentales, los diferentes grupos que trabajan en y por el tema como los grupos ecologistas o protectores del ambiente, deberán ampliar el concepto medio ambiental sacándolo de la única esfera en la cual es reconocido por la gran mayoría de las personas y es en el concepto de ecosistema natural. La educación ambiental nos permite comprender de mejor manera, que lo medioambiental está presente también en otras esferas de la vida, más allá de lo puramente natural, y que existe una dimensión social igualmente importante en ello.

Las políticas actuales apuntan a reconocer esto último, lo que ha facilitado la intervención de los gobiernos; sin embargo, existen intereses económicos particulares que imposibilitan dicha ejecución. Resulta de vital importancia comprender que en el tema ambiental los conceptos de ciudad, sistemas económicos y sistemas ambientales impactan de diferente manera el planeta, pero en mayor o menor grado inciden en él. De acuerdo a las fuentes consultadas, desde 1983 Las Naciones Unidas han venido haciendo un rastreo de los principales problemas ambientales (Comisión Brundtland), cuya conclusión principal ha sido “que es imprescindible la vinculación en los problemas ambientales de la economía internacional y los modelos de desarrollo”. Otra conclusión importante fue que “los problemas del entorno no pueden ser analizados únicamente en función de sus consecuencias sino más bien en sus causas” y es aquí donde la educación ambiental cobra toda la relevancia del caso.

Los procesos educativos permitirían alcanzar equilibrio social y sostenibilidad ecológica – ambiental pero no son la única alternativa de solución, debemos pensar muy en serio en la eficiencia en el uso de los recursos tanto renovables como no renovables, (mayor eficiencia energética, mayor eficiencia en el uso del agua, del suelo, etc.). Lo anterior solo será posible con una buena gestión individual y social, que obedezca a una ética medioambiental para el uso y conservación de los recursos y su equilibrio en la distribución. Elevar a categoría de imprescindible la perspectiva de los valores interdependientes, permitirá reconocer y entender que el planeta es un sistema integrado en donde lo que sucede en un lugar, repercute en otro de manera positiva o negativa, los residuos que arrojamos, la contaminación que emitimos, la pobreza que generamos, el agua que malgastamos. La biodiversidad, afectada por el planteamiento actual de gobernanza mundial, tiene el reto de conservar para el futuro, ecosistemas, animales, minerales, plantas y culturas cada vez más escasos en todas las latitudes del globo. Esta sola condición justifica la implementación de programas educativo – ambientales que ayuden a las personas a entender el valor intrínseco de la protección del medio ambiente.      


Para encontrar una propuesta de solución al problema del medio ambiente, debemos empezar por tomar conciencia cada uno de nosotros sobre lo que le estamos haciendo al planeta. Hacer una reflexión acerca de lo que yo estoy haciendo por cuidar esos recursos naturales y que cosas hago para mejorar este problema. Actualmente, donde el consumismo se ve en todas las sociedades, las personas compran productos, los usan, los desechan y no se interesan por saber que harán con esa basura y si contamina. Esto es lo que nos vende la economía mundial, nos hacen creer que entre mientras mas se compre, mas desarrollo habrá, sin importar el costo a la naturaleza; además esto va ligado a solo intereses económicos de las empresas para enriquecerse.

El compromiso individual ayuda para que este problema sea mas manejable. Algunas medidas que podemos tomar son el buen manejo de las basuras y el reciclaje, utilizar mas el transporte publico, cuidado de los recursos naturales como la tierra y el agua, utilizar menos el plástico.

Como consenso grupal se decide que el ensayo de José Julián Montoya es el mas completo.

En nuestro entorno se han proclamado avances en materia de desarrollo económico, social, ambiental y cultural; los índices que se observan en los medios de comunicación así lo señalan. Sin embargo, una mirada crítica muestra otra realidad, apostar por un nuevo progreso centrado en la humanidad, no es tarea fácil de llevar a cabo, especialmente cuando para lograrlo apelamos a la capacidad reflexiva de las personas.
Dicha reflexión debería permitir en primera instancia un proceso de toma de conciencia en la responsabilidad social que tenemos todos y cada uno, en la construcción de un país digno, que acoja realmente estrategias de desarrollo económico, personal y social, sin perjudicar o alterar las condiciones del medio ambiente; lo anterior sin desligar la enorme responsabilidad que recae sobre el gobierno y los entes políticos que rigen nuestra comunidad.
La humanidad actual pasa por una subjetividad frente a reconocer o simplemente desconocer el peligro ambiental que se postra sobre toda forma de vida en esta tierra; hasta el momento ha sido desacertado toda manifestación de desarrollo que la humanidad con afán ha introducido en las mentes, vinculándolo supuestamente con “calidad de vida”; es desacertado, debido a la no inclusión de la complejidad y diversidad ambiental, en todos los componentes del desarrollo ya sean sociales, económicos, tecnológicos…
Dichos modelos de desarrollo que actualmente se evidencian, muestran enfoques antropocéntricos y productivistas, al negar lo inhumano, lo indebido y ponderar la ignorancia, así como la arrogancia humana, imponiendo una verdadera tiranía sobre nuestro ecosistema, estableciendo una figura trivial de desarrollo humano, muy por encima de las propias bases que sustentan la vida. Cualquier intento de proteger la especie sin mirar su entorno, tributará la aceleración de la extinción de la humanidad y toda forma de vida sobre la faz de la tierra.
Por tal motivo, hoy emerge la necesidad de un saber ambiental en el cual la concientización de la complejidad del medio, se convierte en el punto de partida para dimensionar dicha transformación. El desarrollo sostenible que hoy se presenta como una utopía inalcanzable, ha llegado a erigirse en una alternativa que requiere de una sensibilización del ser humano a partir de la educación, siendo este, el medio más efectivo de cultivar consciencia aplicativa y propositiva en la búsqueda de soluciones alternas que conlleven a una armonía del desarrollo con la extrema complejidad ambiental, propiciando un cambio social hacia ese anhelado y posible cambio de un mundo mejor
La cultura ambiental que se inicia por medio de la educación nos debe llevar entonces a replantear el consumo, como un consumo responsable en el cual entendamos que la elección de los productos y servicios no solo debe ser por calidad y precio, sino también por su impacto ambiental y social, sin caer en la sugestión y el engaño por parte de muchas empresas que utilizan los medios masivos de comunicación como influencia para la creación de necesidades superfluas.